En 2024, logramos avanzar en la solidez de nuestra práctica de captura de impacto, generación de evidencia y sistematización de aprendizajes, incluyendo la escucha de comunidades, lo cual contribuye a tomar decisiones informadas y basadas en datos dentro de nuestros programas. Estas prácticas han sido clave para el diseño de proyectos, el seguimiento efectivo de nuestro impacto y la rendición de cuentas oportuna a nuestros donantes.
Realizamos talleres participativos en ocho comunidades de Usulután, lo cual nos permitió escuchar directamente de los habitantes de la zona sus problemáticas, oportunidades y comprensión de la dinámica comunitaria. Asimismo, se realizó una encuesta que ayudó a diagnosticar su situación en temas de vivienda, agua e higiene, seguridad alimentaria, educación, acceso a salud, acceso a servicios financieros y desarrollo social.
Como fortalecimientos tecnológicos, este año logramos diseñar y lanzar una aplicación llamada “Círculo” para vincular de mejor manera a los más de 400 voluntarios que nos brindan información sobre sus actividades; además, se incorporó Power Bi para automatizar la visualización de resultados a partir nuestro sistema de monitoreo. Esto fortalece la administración y transparencia de todo lo ejecutado en los proyectos.
Además, se diseñaron y administraron 41 herramientas de recolección de datos, lo cual ha permito obtener información de primera mano de nuestros beneficiarios sobre la situación familiar ante lluvias, seguridad alimentaria, líneas de base y finales de nuevos proyectos, uso de donaciones y encuestas de satisfacción. Con el fin de buscar la mejora continua, desarrollamos seis sesiones de colaboración, aprendizaje y adaptación en diferentes programas que sirvieron como espacio de reflexión para sigamos mejorando nuestros proyectos y programas y contribuyendo en un impacto positivo en las comunidades atendidas.
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